
ORACION A SAN BENITO ABAD CONTRA EL DIABLO Oracion Milagrosa en lenguas de Proteccion contra todo Mal
Texto




En el Nombre de Jesucristo Crucificado quien murió y resucitó, ato y amordazo a todos los espíritus del aire, de la atmósfera, del agua, del fuego, del viento, del suelo, del subsuelo y del Infierno.
También ato y amordazo a cualquier alma perdida que pueda estar presente, y a todos los emisarios de Satanás, o a cualquier reunión de brujas o hechiceros, o adoradores de Satanás que pudieran estar presentes en forma sobrenatural.
Reclamo la Sangre de Jesús en el aire, en la atmósfera, en el agua, en el fuego, en el viento, en el suelo y sus frutos, así como a nuestro alrededor; también en el subsuelo y en el Infierno.
En el Nombre de Jesucristo y con su Preciosísima Sangre, sello este lugar, este automóvil, esta casa, esta oficina, este lugar de trabajo, esta escuela; a todos los presentes, a las familias y a sus amigos, así como sus hogares y posesiones, y sus recursos de subsistencia (3 veces).
En el Nombre de Jesucristo prohíbo a cualquier espíritu inmundo, a reuniones de grupos Satánicos o a emisarios, o a cualquiera que esté relacionado con ellos, súbditos o superiores, hacer daño o tomar venganza en contra mía o en contra de mi familia y amigos, o a causar cualquier daño a cualquier persona con quien nosotros tengamos trato.
En el Nombre de Jesucristo y por los méritos de su Preciosísima Sangre, yo rompo y disuelvo cualquier maldición, hechizo, sello, conjuro, brujería, atadura, avaricia, lazo, trampa, artificio, mentira, impedimento, obstáculo, decepción, diversión o distracción, cadenas espirituales o influencia espiritual; también cualquier enfermedad del cuerpo, del alma, de la mente y del espíritu que haya sido impuesta sobre nosotros o en este lugar, o en cualquier persona, lugares y cosas mencionadas por cualquier agente, y también lo que nos puedan causar cualquiera de nuestros errores o pecados (3 veces).
Y ahora coloco la Cruz de Cristo entre mi ser y todas las generaciones de mi árbol genealógico. En el Nombre de Jesucristo, no habrá comunicación entre generación y generación. Toda comunicación será filtrada a través de la Preciosísima Sangre de nuestro Señor Jesucristo.
María Inmaculada, protégeme con la luz, fuerza y poder de tu fe.
Padre, manda a tus Ángeles y Santos en mi ayuda. Gracias Señor por ser mi Sabiduría, mi Justicia, mi Santificación y mi Redención.
Me entrego al Misterio de tu Espíritu Santo y recibo tu Verdad relacionada con la sanación intergeneracional.
PADRE NUESTRO. AVE MARIA. GLORIA.


Señor Jesucristo, Dios de vivos y muertos, Eterno Sol de Justicia, encarnado en el casto vientre de la Virgen María, por la salud del linaje humano, Justo Juez, Creador del Cielo y de la Tierra, y muerto en la Cruz por mi amor. Tu que fuiste envuelto en un sudario y puesto en un sepulcro del que al tercer día Resucitaste vencedor de la muerte y del Infierno. Justo y Divino Juez, oye mis súplicas, atiende a mis ruegos, escucha mis peticiones y dales favorable despacho.
Tu voz imperiosa serenaba a las tempestades, sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos como a Lázaro y al hijo de la viuda de Nahím. El imperio de tu voz ponía en fuga a todos los demonios, haciéndolos salir de los cuerpos poseídos, y dio vista a los ciegos, habla a los mudos, oído a los sordos y perdón a los pecadores, como a la Magdalena y al paralítico de la piscina. Tu te hiciste invisible a tus enemigos, a tu voz retrocedieron cayendo por tierra en el huerto, los que fueron a aprisionarte, y cuando expirabas en la Cruz, a tu poderoso acento se estremecieron los orbes.
Tú abriste las cárceles a Pedro y lo sacaste de ellas sin ser visto por la guardia de Herodes; tú salvaste a Dimas y perdonaste a la adúltera. Te suplico, Justo Juez, me liberes de todos mis enemigos, visibles e invisibles. La sábana santa en que fuiste envuelto me cubra; tu sagrada sombra me esconda, el velo que cubrió tus ojos ciegue a los que me persiguen, y los que me deseen mal ojos tengan y no me vean, manos tengan y no me tienten, oídos tengan y no me oigan, lengua tengan y no me acusen, y sus labios enmudezcan en los tribunales cuando intenten perjudicarme.
Oh Jesucristo, Justo y Divino Juez, favoréceme en toda clase de angustias y aflicciones, lances y compromisos, y has que al invocarte y aclamar al imperio de tu poderosa y Santa voz llamándote en mi auxilio, las prisiones se abran, las cadenas y los lazos se rompan, los grillos y las rejas se quiebren, los cuchillos se doblen y toda arma que sea en mi contra se inutilice; ni los caballos me alcancen, ni los espías me miren ni me encuentren.
Tu Sangre me bañe, tu manto me cubra, tu mano me bendiga, tu Poder me oculte, tu Cruz me defienda, y sea mi escudo en la vida y en la hora de mi muerte. Ho Justo Juez, Hijo del Eterno Padre, que con El y con el Espíritu Santo eres un solo Dios verdadero; oh Verbo Divino hecho hombre, yo te suplico me cubras con el manto de la Santísima Trinidad, para que libre de todos los peligros y me glorifique tu Santo Nombre. Amén.
Divino y Justo Juez, acompáñame en mi vida, oh Verbo divino hecho hombre, yo te suplico me cubras con el manto de la Santísima Trinidad para que me libres de todos los peligros y me glorifique tu Santo Nombre. Amén.


Roma Inmortal de Mártires y Santos,
Roma Inmortal acepta nuestros cantos.
Gloria en los Cielos a Dios nuestro Señor,
Paz a los fieles de Cristo en el amor.
A ti venimos, Angélico Pastor,
Pues en ti vemos al manso Redentor.
¡Padre! tu heredas la verdadera fe,
Conforme y gloria de quien combate, y cree.
No prevaldrán la fuerza y el terror,
¡Salve! ¡Salve Roma! Patria Eterna de memorias,
Cantan puras glorias, mil victorias, mil altares.
Roma de Apóstoles, madre y guía del cristiano.
Roma, eres luz de los pueblos; el mundo espera en ti.


Me pongo el casco de la Salvación en la cabeza, y llevo mi mente a la cautividad de Nuestro Señor Jesucristo. Someto mi voluntad a la tuya, y ruego porque tu Voluntad Perfecta se haga en mí.
Me pongo el casco de la Salvación sobre los ojos para ver con los ojos de Jesús.
Me pongo el casco de la Salvación sobre la nariz, para participar de las fragancias de Nuestro Señor Jesucristo y yo sea agradable a El.
Me pongo el casco de la Salvación sobre las orejas, para escuchar la Voz del Señor, y solamente obedecer su voz.
Me pongo el casco de la Salvación sobre la boca, para que las palabras de mi boca y las meditaciones de mi corazón, sean agradables a ti ¡Oh Señor, mi Fuerza y mi Redentor!
Me pongo la coraza de la rectitud sobre el corazón, y te doy gracias por esta vestidura, porque yo no tengo ninguna que sea mía.
Me pongo el cinturón de la verdad en la cintura, para pararme con seguridad, y fortalece al hombre en mi interior.
Me pongo las sandalias del Evangelio de la Paz, y me calzo los pies de la Plenitud del Evangelio, para ir a proclamar la Buena Nueva de Nuestro Señor Jesucristo.
Sostengo el escudo de la fe con la mano izquierda, para desviar las flechas incendiarias del Enemigo. Tu ¡Oh Señor, eres mi Fortaleza, mi valuarte, mi Redentor!, y a ti solamente acudo.
Empuño la espada del Espíritu con la mano derecha, que es más aguda que cualquier espada de dos filos, penetrando y discerniendo las intenciones del corazón.
Cúbreme con tu Preciosa Sangre, y crea en mí un corazón limpio, y no permitas que caiga la maldad sobre mí.
Erige un grueso escudo de fuego alrededor de mí, y no permitas que caiga sobre nosotros ninguna maldad.
Pongo a mi familia, a mis padres y hermanos, mi Comunidad y a mi mismo bajo la Cruz de Jesús y la Protección de su Sangre Preciosa, en el Nombre de Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. Amén.


Señor, que nuestros pies vayan juntos,
que nuestras manos recojan unidas
Que nuestros corazones latan al unísono,
que nuestro interior sienta lo mismo
Que el pensamiento de nuestras mentes sea uno,
que nuestros oídos escuchen juntos el silencio
Que nuestras miradas se compenetren profundamente,
fundiéndose la una con la otra
Y que nuestros labios supliquen juntamente al eterno padre,
para alcanzar misericordia. Amén


Señor, que nuestros pies vayan juntos,
que nuestras manos recojan unidas
Que nuestros corazones latan al unísono,
que nuestro interior sienta lo mismo
Que el pensamiento de nuestras mentes sea uno,
que nuestros oídos escuchen juntos el silencio
Que nuestras miradas se compenetren profundamente,
fundiéndose la una con la otra
Y que nuestros labios supliquen juntamente al eterno padre,
para alcanzar misericordia. Amén




Señor, ilumina la mente de nuestros hijos, para que conozcan el camino que tú has querido para ellos,
para que te puedan dar gloria, y alcancen la salvación.
Sosténlos con tu fuerza, para que alienten en su vida los ideales de tu Reino.
llumínanos también a nosotros, sus padres, para que les ayudemos a reconocer su vocación cristiana,
y a realizarla generosamente, colaborando con tus inspiraciones interiores.
Amén
NO ME MUEVE MI DIOS PARA QUERERTE:
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévanme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.




ORACION A LA DIVINA PROVIDENCIA |
¡Oh Divina Providencia,
concédeme tu clemencia y tu infinita bondad!
Arrodillado a tus plantas, a ti Caridad Portento!
te pido para los míos : casa, vestido y sustento.
Concédeles la salud, Ilévalos por buen camino,
que sea siempre la Virtud la que los guíe en su destino.
Tú eres toda mi Esperanza,
Tú eres el Consuelo mío,
En lo que mi mente alcanza:
en ti creo, en ti espero,
Y en ti confío.
Tu Divina Providencia, se extienda en cada momento,
para que nunca nos falte : casa, vestido y sustento,
y los Sacramentos en el último momento.
Amén.
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" ORACION A LA DIVINA PROVIDENCIA "
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